Desde 2018 recibiendo familias que buscan desconectar de verdad
María y su familia restauraron esta casa de piedra en 2018.
Hoy es tu refugio. Mañana, tu recuerdo favorito.
Imágenes reales de nuestras instalaciones y el entorno natural que nos rodea
No somos un hotel. Somos una casa familiar que abrimos para que otras familias disfruten de lo que nosotros disfrutamos cada día: tranquilidad, naturaleza y autenticidad.
Esta casa tiene más de 200 años. Cada piedra cuenta una historia que nosotros solo cuidamos y compartimos contigo.
Rodeados de bosques de encinas y robles, a 10 minutos del Parque Natural de las Hoces del Duratón. Aquí se respira.
María, Javier y nuestros hijos Laura y Pablo te recibimos como recibimos a nuestros propios amigos: con cercanía y cariño.
Cada una tiene su personalidad. Todas tienen nuestro cariño.
La habitación de los abuelos de María. Cama de matrimonio de hierro forjado original (año 1920), mesillas restauradas, y ventana con vistas al valle. 25m² de historia y confort.
Perfecta para: Parejas, Escapadas románticas, Viajeros que buscan autenticidad
Nuestra habitación favorita. Dos camas individuales (o una doble bajo petición), baño privado con ducha de hidromasaje, y un balcón pequeño con vistas a la sierra. 30m² para disfrutar del silencio.
Perfecta para: Familias pequeñas, Amigos, Quienes buscan ese extra de comodidad
Dos habitaciones conectadas por un pequeño salón privado. Una doble + una con dos camas. Perfecta para familias que quieren espacio pero cercanía. 50m² donde cabéis todos sin molestaros.
Perfecta para: Familias con niños, Dos parejas amigas, Grupos que quieren intimidad
Así transcurre un día perfecto en El Refugio
Bajad cuando os apetezca. El desayuno os espera: pan del horno de Sepúlveda, mermelada casera de higos, queso de oveja de la quesería de aquí al lado, y huevos de nuestras gallinas (sí, tenemos 4).
Os damos un mapa con 5 rutas. La del río es la favorita de los niños. La de las cascadas, la de las parejas. Tardáis 10 minutos andando desde aquí.
No cocinamos comidas, pero os recomendamos 3 sitios donde comemos nosotros. Pedir el lechazo en Casa Zaca. Decid que vais de nuestra parte.
Javier prepara la chimenea sobre las 18h. Coged un libro de la biblioteca, una manta, y dejad que pase la tarde. Así, sin más.
Si hay suerte y está despejado, salid al jardín. Las estrellas aquí se ven todas. Todas de verdad.
No son solo reseñas. Son historias que nos llenan de orgullo.
Buscábamos desconectar de Madrid unos días con los niños. María nos recibió como si fuéramos familia. El desayuno casero es brutal, las habitaciones impecables, y los niños no querían irse del jardín. Volveremos seguro.
Llevábamos 3 años diciendo 'tenemos que escaparnos'. Esta vez lo hicimos. Casa de María es exactamente lo que necesitábamos: paz, autenticidad y un trato cercano. La chimenea, las cenas en Sepúlveda, las rutas... todo perfecto.
Viajamos mucho por trabajo y nos alojamos en muchos sitios. Esta casa es diferente. María y Javier te hacen sentir como en casa. Las recomendaciones de restaurantes son oro puro. Y la habitación Superior tiene las mejores vistas que hemos tenido en años.
Soy María, y esta casa era de mis abuelos.
En 2018, mi marido Javier y yo decidimos que nuestros hijos (Laura y Pablo, ahora con 12 y 9 años) tenían que crecer rodeados de árboles, no de semáforos.
Restauramos esta casa de piedra durante 8 meses. Respetamos cada viga de madera original. Cada piedra cuenta una historia que nosotros solo cuidamos.
Abrimos en primavera de 2018. Desde entonces, más de 400 familias han desayunado en nuestra mesa. Algunos vuelven cada año. Eso nos llena de orgullo.
Aquí no hay hotel. Aquí hay casa. Y tú eres bienvenido.
— María López, anfitriona
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Calle Real, 47, 40300 Sepúlveda, Segovia